Objetivo 9 - Industria, innovación e infraestructura

La producción del cultivo de arroz mediante la técnica de riego por inundación continua lleva consigo el consumo de altos volúmenes de agua, por ello es importante la optimización del recurso hídrico que permita un balance entre el ahorro de agua y la definición del momento idóneo de riego. Para lograrlo, se requiere de tecnologías innovadoras y objetivas y herramientas para una gestión del cultivo de forma sostenible. En este proyecto se propone el fortalecimiento del desarrollo socioeconómico del sector arrocero mediante la mejora de las técnicas agrícolas, con un enfoque tecnológico innovador que garantice el desarrollo sostenible en aspectos sociales, medioambiental, de infancia e igualdad de género. Para ello, se implementará una nueva técnica de riego por inundación fundamentada en secas controladas, conocida como Alternate Wetting and Drying (AWD) y en el uso del índice de estrés hídrico (Crop Water Stress Index, CWSI), que relaciona la temperatura de la superficie de la planta y la temperatura del aire, estimado a partir del procesado de imágenes térmicas adquiridas mediante sensores a bordo de vehículos aéreos no tripulados (VANT). Se establecerá además un sistema de soporte a la decisión en el manejo del riego del arroz, implementando calendarios de riego óptimos.

Con ello se reducirá el consumo de agua del cultivo en una región de alta susceptibilidad a los efectos del cambio climático, a la vez que se incrementará su productividad. Así, el cambio tecnológico propuesto contribuirá tanto a la mejora de la eficiencia técnica y económica como a la innovación, para la intensificación sostenible de la agricultura familiar. Además, se utilizarán series temporales de imágenes de satélite proporcionadas por el programa europeo Copernicus para la detección de anomalías del cultivo, reduciendo riesgos y pérdidas de cosecha en la región. Todo ello, quedará integrado en un geoportal, donde podrán consultar las necesidades del cultivo a lo largo de la campaña, visualizar mapas de estrés, de necesidades hídricas y detectar deficiencias o excesos de macronutrientes en el cultivo.

En última instancia, las herramientas tecnológicas proporcionarán a los agricultores arroceros de la región a impulsar la producción de alimentos con énfasis en la sostenibilidad, responsabilidad y, en especial, que redunden en la seguridad alimentaria y la disminución de la pobreza rural. Ello contribuirá a la reactivación de las economías rurales, generando estabilidad y arraigo social y nuevos horizontes de desarrollo, permitiendo afrontar mejor los desafíos del mundo moderno, como por ejemplo mitigar los efectos de la pandemia COVID19 en el sistema alimentario de la población más vulnerable.